lunes, 21 de octubre de 2013

Taller: Autonomía Moral – Consentimiento Informado

Objetivos:

1. Que los(las) estudiantes conozcan concepto y perspectiva de la autonomía moral 
2. Que vinculen el concepto de autonomía moral a la toma de decisiones en salud y la legislación chilena vigente respecto los derechos y deberes de las personas en relación a su atención en salud (Ley 20.584) 
3. Que analicen desde la perspectiva enfermera una situación clínica simulada utilizando los insumos teóricos entregados durante la cátedra y el material bibliográfico de éste taller 


Situación clínica simulada I:


Usted está a cargo de los cuidados de enfermería de Juana C. de 90 años con diagnóstico de enfermedad de Alzheimer avanzado quien hace dos días dejó de comer. La evaluación de la deglución por profesional de fonoaudiología determina que no se observan alteraciones neuromusculares, tampoco en la biomédica de la deglución. Sin embargo el deterioro cognitivo de Juana compromete su estado de alerta y así las funciones básicas como la deglución. En consecuencia con la anterior y para evitar cuadros de desnutrición y deshidratación, el fonoaudiólogo sugiere implementar alimentación por la vía alternativa (sonda nasoenteral), decisión respaldada por el médico tratante. 

La familia solicita que se rectifique la indicación puesto que la paciente, en años anteriores cuando sus facultades aún se encontraban indemnes, redactó un documento en que solicitaba la no implementación de sondas u otras medidas que conllevaran a la prolongación de su vida. 


1. El término autonomía se entiende como la capacidad de darse leyes a sí mismo. El sujeto autónomo por ende es capaz de tomar decisiones por sí solo, sin intervención ajena, sin presiones externas e incluso internas. La autonomía se opone a la heteronomía que se define como la voluntad no determinada por la razón del sujeto, sino por algo externo a ella. 

La autonomía moral por su parte involucra la capacidad del ser humano de representarse a partir de sí mismo, su propio proyecto de vida, de visualizar los medios requeridos para su realización y de actuar consciente y voluntariamente para conseguir el logro de los objetivos personales sin dejarse restringir por factores externos, es decir, sin permitir la coacción. 


2. El concepto anteriormente descrito tiene una estrecha relación con la toma de decisiones en salud, no hace mucho tiempo que en la medicina occidental se consideraba al enfermo no solo como una persona incompetente física, si no que también moral, además, el medico tomaba decisiones sin tomar en cuenta el pensamiento de la persona atendida, es así que por muchos años la relación entre medico y paciente era considerada como paternalista. Por consiguiente la relación entre enfermera-paciente ha sido considerada como maternalita. En este ultimo tiempo ha habido una ruptura paulatina de este modelo debido a cambios políticos, sociales y culturales, esta ruptura dio paso al modelo del consentimiento informado, junto con esto la asociación medica mundial de derechos de los pacientes establece los principales estatutos entre los cuales destaca el derecho a la autodeterminación y a tomar decisiones libremente con relación a su persona, derecho a recibir información respecto a procedimientos, sus beneficios, riesgos y propósitos etc. Conforme los derechos de los pacientes han evolucionado junto con la medicina en si, en estos momentos podemos decir que la autonomía moral va de la mano con la toma de decisiones de forma autónoma por parte de la persona atendida en los sistemas actuales de salud, siempre y cuando este se encuentre en todas sus facultades mentales que le permitan tomar una decisión acorde a su situación de salud. 

Dentro de este contexto internacional, el 1 de Octubre del año 2012 entra en vigencia en Chile la ley N° 20.584, la cual establece los derechos y deberes de las personas en relación a las acciones vinculadas a su atención de salud. Esta iniciativa legal nace por la necesidad de resguardar principios básicos necesarios para la atención en salud, como es el principio de autonomía de las personas atendidas. En la ley se estipula que toda persona tiene derecho a decidir de manera libre e informada si acepta o no los tratamientos y atenciones en salud dispuesta por los profesionales y esta decisión debe ser respetada por los centros de salud. Es importante destacar que la persona atendida no sólo tiene derecho a decidir, sino también a recibir toda la información que requiera en cuanto a riesgos, beneficios, tratamientos, etc. para poder tomar una decisión de manera informada. Es en este punto donde como profesionales enfermeros tenemos una gran tarea, lograr entregar a las personas atendidas toda la información que requieran para que logren tomar un decisión sabiendo los riesgos y beneficios que ésta tendrá para su salud y de esta manera dando cumplimiento y por sobre todo respetando su autonomía, es decir, su derecho a libre decisión.

3. Frente a la situación presentada e independiente de la intervención médica que se desarrolle finalmente, el rol que nos compete como enfermeros/as en este caso sería el de educar a la familia, para que la elección terapéutica que se decida, sea tomada con consciencia de todos los riesgos, beneficios y alternativas que estén al alcance. 

Si bien el proceso de firma del consentimiento informado corresponde a una actividad propia del médico, como lo rectifica el texto, normalmente son las enfermeras quienes se encargan de acercar la información al usuario dando la instancia de resolver las dudas o consultas respecto a términos técnicos o lenguaje desconocido para ellos, por lo tanto en este caso además de informar se debe comprobar que las personas hayan comprendido realmente lo que se les trata de transmitir y hacerles saber que sea cual sea su resolución tanto la persona atendida como ellos serán acompañados en el proceso.


Bibliografía obligatoria: 

Bratz, J. (2013) Autonomía Moral: Toma de decisiones en salud. Apunte de Cátedra. Escuela de Enfermería, Universidad de Valparaíso. 
Biblioteca del Congreso Nacional (2012): Ley 20.584 Derechos y deberes que tienen las personas en relación a acciones vinculadas a su atención de salud. Disponible [ En línea:] http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1039348
Simón, P. & Barrio, M. (2012) Los elementos fundamentales de consentimiento informado. En: Beca, J. & Astete, C. (2012) Bioética clínica (pp: 200 – 203). Editorial Mediterráneo, Santiago de Chile. 


Bibliografía complementaria: 

Simón, P. (2006) Diez mitos en torno al consentimiento informado. Anales del Sistema Sanitario de Navarra. Vol. 29, Suplemento 2 (pp: 29 – 40), España JB/Octubre 2013 




lunes, 30 de septiembre de 2013

Ética del Cuidado

I. INTRODUCCIÓN.

La Enfermería es la unión de múltiples conceptos. Éstos aluden a lo que entrega, lo que busca, a sus acciones y su esencia. Podemos abarcarla desde múltiples esferas, debido a que recíprocamente las abarca ella también. Desde un enfoque humanizado de la enfermería, el amor no pudiese dejarse de lado. Desde su área científica, es potenciadora y complemento de toda profesión que busque, al igual que ella, un fin común: el bienestar de las personas. 

El cuidar es la idea moral de la enfermería, su esencia. El ‘ser’ de la misma. No basta sólo con los conocimientos científicos para una buena praxis, se requiere de una base en lo valórico, de virtudes adquiridas, de respeto y entendimiento de lo “frágil”, lo “débil”, lo “dependiente”. Cada persona es única e individual. Cada quien busca alcanzar sus objetivos de una forma u otra. La enfermería debiese manifestar disposición tal de incorporar en su planificación y entrega de herramientas, las ideas, necesidades, creencias y valores de quienes acudan a ella, de manera individual o comunitaria.

Se hace entonces necesario el entablar una serie de valores que cada profesional enfermero debiese poseer, o en su defecto buscar alcanzar. Logrando así reflejar en el hacer una fusión entre la ciencia con sus conocimientos, y el arte en los modos de entrega y disposición ante las personas. En otras palabras, el perfeccionamiento de la praxis, respaldado en lo moral y los principios bioéticos tales como la “Beneficencia”.

Competencia, conciencia, compasión, confidencia y confianza son los cinco “Constructos éticos del cuidar”. Cada uno tan necesario como el otro para llevar a cabo una disciplina que se basa en la humanidad. Cada uno necesario además, en velar por la autonomía y el empoderamiento de las personas, respetando su dignidad e integridad. 

Los constructos nos dan el “deber ser” del cuidar, formando parte de la sustancia vital de nuestra profesión. Quien no sea compasivo no creará la confianza. Quien no entable la confianza no será un buen confidente. Sin confidencia surge el desconocimiento y en base a esto se desmoronan los planes y la toma de decisiones. Se deja en claro, por lo tanto, que un ‘buen hacer’ parte desde la buena relación terapéutica profesional-persona, en donde las intervenciones se establecen desde perspectivas incluyentes: El profesional enfermero, con su experiencia y conocimiento y la persona, junto a sus valores, creencias y necesidades. 

A continuación se identificarán las implicancias de los aspectos éticos del cuidado en la atención de enfermería, sin dejar de lado el trabajo y la labor interdisciplinaria del equipo como un todo en beneficencia de la persona y su entorno. 


II. MARCO REFERENCIAL. 

El contenido del texto guía sobre los “Constructos éticos del cuidar” puede sintetizarse del siguiente modo.

En primer lugar, podemos señalar que los llamados constructos éticos son las virtudes elementales y fundantes que se necesitan para cuidar con excelencia profesional a un ser humano. En cuanto virtudes, se trata de hábitos buenos tanto personales como profesionales. Dichas virtudes tienen relación con el ejercicio o praxis del cuidar y no con su dimensión teorética y técnica.

Estas virtudes esenciales para cuidar a otro ser humano son, según el texto, cinco: compasión, competencia, confidencialidad, confianza y conciencia.

La virtud de la compasión -la más fundamental, pero no suficiente de suyo- consiste básicamente en percibir y hacer propio el sufrimiento ajeno, tanto el físico como el moral, como si fuese una experiencia propia. La compasión debe distinguirse de la mera empatía, pues esta última tiene un carácter más bien espontáneo, mientras que la virtud (del latín virtus= “fuerza”) de la compasión exige un arduo trabajo personal. Por tratarse de una virtud, que tiene la compasión va perfeccionando moralmente a quien la cultiva y ejerce. Puede distinguirse una compasión estática de una compasión dinámica. La primera sería más bien un sentimiento que se lamenta de la situación ajena, mientras que las segunda genera (del griego dynamis= “fuerza”) un movimiento solidario. Solo se puede experimentar compasión cuando se tiene una real experiencia de la vulnerabilidad, tanto propia como ajena. 

Por tanto las virtudes básicas que guían el desarrollo moral del arte del cuidar nos piden, en primer lugar, tomar conciencia o conocimiento de la vulnerabilidad propia. Cuando aceptamos que no lo sabemos todo y que nuestras fuerzas y capacidades físicas se merman con la enfermedad y el dolor, nos vamos haciendo capaces de ponernos en el lugar de quien experimenta o ha experimentado el dolor. Conociendo nuestras propias limitaciones (morales y físicas) y vulnerabilidad nos podemos abrir, generosa y desinteresadamente, al otro. Ahora bien, esto pide un autoconocimiento cada vez más logrado, pues reconocerse limitado y reconocer la limitación ajena pide un esfuerzo permanente. La auténtica compasión no es algo sencillo de conseguir. Debemos luchar arduamente para no quedarnos entrampados en simples sentimientos de compasión y pasar, activamente, a una acción solidaria concreta para con quien experimenta algún tipo de sufrimiento y, según nuestras posibilidades, podemos cuidarlo en su medio de su dolor.

La competencia, por su parte, tiene relación con la capacitación requerida para ejercer una determinada profesión -en este caso, para ejercer el arte del cuidar- de un modo óptimo. Dicho de otro modo, es una exigencia moral-profesional alcanzar un profundo, acabado y renovado conocimiento del arte del cuidar. Dichos conocimientos deben abarcar también el campo moral y psicológico.

Tenemos la obligación moral y profesional de formarnos en el arte del cuidar, explotando al máximo nuestras capacidades, tanto humanas como profesionales. Para nosotros el estudio y la correcta ejecución de una determinada técnica de enfermería no es un simple agregado que habrá de traducirse en una buena calificación. Estamos hablando de un imperativo o exigencia en el orden del bienestar y cuidado de un ser humano que goza de una dignidad única e intrínseca y que, en algún momento, estará a nuestro cuidado. Si perdemos esto de vista, estaremos, de un modo u otro, traicionando la confianza de quien se pondrá en nuestras manos cuando experimente el dolor.

La virtud de la confidencialidad no es otra cosa que la capacidad de escuchar y saber guardar el mundo interior de quien está sufriendo y que nos es confiado en medio de la vulnerabilidad. Como norma de buena educación, se trata de no perder de vista que no es necesario saberlo todo y decirlo todo. Con sumo tino hay que respetar la privacidad ajena, sabiendo acoger con sencillez y naturalidad lo que nos quieran decir y no más que eso.

La exhibición del mundo interior ajeno y propio es algo que debemos evitar poniendo lo mejor de nosotros. Desde el sencillo hecho de respetar la corporalidad ajena –no todos se sientes orgullosos de sus cuerpos-, hasta tratar con naturalidad y sencillez la gravedad de un determinado diagnóstico, pues, hay patologías, bien lo sabemos, asociadas a ciertas conductas sexuales o abuso de drogas, por ejemplo, que lo más probable que quienes las padecen no se sientan felices de ser expuestos públicamente como objeto de estudio. El respeto por la dignidad del otro es fundamental, más todavía si se trata de alguien que está experimentando dolor. Debemos siempre tener presenta que el mundo interior ajeno es un santuario que debe ser tratado con delicadeza.

La confianza, en cuanto virtud, es el reconocimiento de la autoridad moral y profesional que se logra proyectar en otro. La confianza está presidida siempre por la fidelidad, esto es, alguien se fía de nosotros, hace un acto de fe en nuestra competencia humana y profesional. Se debe dar pruebas y garantías de la propia valía moral y profesional por medio de la eficiencia y eficacia en el arte del cuidar. No obstante, hay que perder de vista que el arte del curar y del cuidar son finitos. La confianza se construye sobre la verdad de la propia limitación y de la finitud de los medios disponibles.

Finalmente, la virtud de la conciencia dice relación con la capacidad de reflexión, prudencia y cautela con que se procede. Como opuesto, podría hablarse de la temeridad como un defecto moral y profesional, pues se trataría de ejercer un arte o una profesión sin las debidas virtudes. No es otra cosa que la propia conciencia de la profesionalidad, no descuidando lo que se está haciendo y no perdiendo de vista de quien está al cuidado goza de una dignidad intrínseca.

Una de las tantas actividades que realiza el profesional enfermero, es el control de salud infantil, en donde el profesional debe acompañar, proteger y apoyar integralmente, a todos los niños, niñas y sus familias, a través de acciones como evaluación del DSM, aplicación de test, pesquisa de factores protectores y de riesgo, intervenciones oportunas no solo al niño sino con un enfoque familiar; así como focalizando apoyos especiales a aquellos que presentan alguna vulnerabilidad mayor. En cada control podemos poner en práctica cada uno de estos constructos, al igual que en todas las actividades a cargo del profesional de enfermería, para brindar una gestión del cuidado de calidad ya que el cuidar es un arte que debemos no solo aplicarlo, sino perfeccionarlo en el diario vivir.

Todo esto nos lleva a pensar que el arte del cuidar pide toda nuestra seriedad, tanto en la etapa formativa como en el ejercicio profesional del mismo. Quien se confía a nuestro cuidado no se confiará gratuitamente. Debemos ganarnos humana y profesionalmente el privilegio de cuidar a quien sufre.


III. ANÁLISIS CASO CLÍNICO.

3.1 Presentación del caso:

Lactante de 12 meses M.S hija madre adolescente L.F de 16 años asiste al CESFAM XX desde los 7 días de nacida. Ha presentado asistencia regular a los controles de salud del niño sano, a pesar de que su domicilio no corresponde a la circunscripción del CESFAM XX. 

MS presenta los siguientes factores de riesgo y de protección.

Factores de riesgo:
hija de madre adolescente (FR psicosocial). 
Escolar baja materna (8vo básico incompleto). 
Padre ausente. 
Estilo de apego evitante. 
Sensibilidad materna disminuida. 
Aumento de peso ponderal insuficiente. 
Displasia luxante de cadera complicada por inadherencia al tratamiento indicado. 
Enfermedad infectocontagiosa respiratoria y gastrointestinal recurrente (promedio 1 por mes). 

Factores protectores: 
Asistencia regular a controles de salud. 
Vacunograma al día. 
DSM normal. 
Familia monoparental extendida. 

En base a los antecedentes y tras determinar el diagnóstico de enfermería la enfermera encargada del sector propone a estudiantes de enfermería realizar una visita domiciliaria, ya que por estar fuera del distrito al que pertenece a ella no le corresponde realizarla. Los estudiantes acceden y en el informe se agregan los siguientes antecedentes: 
Situación de pobreza. 
Domicilio sin saneamiento básico completo (sin agua potable). 
Presencia de abuela materna quien juega un rol de apoyo positivo a la crianza. 
Confianza de la familia en la calidad de la atención de CESFAM XX, motivo por el cual prefieren éste al correspondiente por domicilio. CF refiere haber recibido malos tratos durante sus controles prenatales. 

La enfermera del sector solicita el traslado M.S al consultorio correspondiente al domicilio.

3.2 Diagnóstico de enfermería prioritario.

Valoración situación de salud del lactante.

ENI, Tipo de alimentación que está recibiendo. Extras (agua, jugos, otro tipo de alimentos). Indagar sobre el por qué no ha iniciado incorporación de rutina de almuerzos y cenas, que es lo que corresponde para la edad que tiene la menor. Indagar sobre horarios de alimentación que tiene actualmente (si tiene rutina establecida). Manipulación de alimentos. 
Indagar sobre razón por la inadherencia para el tratamiento de la displasia luxante de caderas. Evaluar posible falta de conocimientos o entendimiento del problema o su tratamiento dado por el médico. 
Indagar sobre frecuencia y características de deposiciones que ha tenido producto de recurrentes cuadros de enfermedades GI. 
Patrón respiratorio actual (FR, uso de musculatura accesoria, FC, coloración de la piel). Perfusión distal. Indagar sobre hábito tabáquico de los miembros del hogar. Indagar sobre condiciones del ambiente en el que permanece (humedad). 
Conducta y movimiento que muestra la niña durante la atención. Irritabilidad, llanto excesivo. Respuesta de la madre ante conductas de la lactante. 
Características de la piel, hidratación de piel y mucosas. Pliegues cutáneos de los muslos y las nalgas. Presencia de S y S de maltrato. 
Condiciones higiénicas en que se presenta. Estado de la ropa, adecuada a la temperatura ambiental. Lavado de manos antes de tomar a la menor o darle de comer 
Movilidad y largo de las extremidades inferiores. Rotación de la extremidad inferior afectada. 
Lugar donde duerme, con quien duerme y posicion en que duerme. 
Quien es el cuidador principal de la lactante. 
Macro y micro ambiente, presencia de plagas y animales, higiene del sector. 

Diagnóstico prioritario del lactante.

Alteración de la necesidad de evitar peligros R/C sensibilidad materna disminuida, desempeño ineficaz del rol M/P aumento de peso ponderal insuficiente, enfermedades infectocontagiosas respiratorias y GI recurrentes, inadherencia a tratamiento para la displasia luxante de caderas.

Por qué: crisis paranormativa, edad extrema, baja escolaridad materna, contexto sociocultural y económico, factores psicológicos -> Baja sensibilidad materna.

Valoración: 
Modelos previos del rol. 
Preparación para el desempeño del rol. 
Formación del rol. 
VIF. 
Socialización del rol. 
Redes de apoyo. (padre ausente). 
Estrés/depresión. 
Grado de aceptación del rol. 
Grado de motivación para el desempeño del rol. 
Factores que influyen en el cuidado de la menor. 
Valoración de los conocimientos adquiridos en controles anteriores. 

Diagnóstico de la madre:

Desempeño ineficaz del rol R/C vinculación inadecuada con el sistema de cuidados de la salud, cambios en los patrones habituales de responsabilidad, falta de recursos, nivel socioeconómico bajo, edad extrema M/P afrontamiento inadecuado del rol (falta de cuidados de la niña, falta seguimiento del plan terapéutico interdisciplinario, falta de conocimientos).

3.3 Constructos éticos del cuidar. (valoración ética).

Compasión: La enfermera no cumple este constructo ético fundamental, ya que no comprende a la madre en su contexto, no se aproxima a ella ni a su conflicto y no interioriza el problema real, solo analiza aspectos puntuales de la anamnesis, lo cual se evidencia en la falta de antecedentes importantes del contexto de la familia, por lo cual no llega a percibir la vulnerabilidad de la madre, no se da cuenta de la situación en que vive realmente. 
Si bien considera aspectos fisiopatológicos de la lactante no hace todo lo que está a su alcance para mejorar la situación de la familia, enfocándose en cumplir con normas de gestión, lo cual se evidencia en la solicitud del traslado de esta familia al CESFAM correspondiente según domicilio, sin tomar en cuenta las experiencias previas que tenía la familia en ese centro de salud.

Competencia: Respecto al caso hay bastante material para tocar desde este constructo. Se dijo que la enfermera mostraba un interés de cumplimiento de protocolos y metas más allá del compromiso con esta familia en situación potencial de riesgo biopsicosocial. Por lo que la parte valórica, de ideales y de enfoque que tiene su profesión no está siendo reflejada en su actuar. Lo que se traduce en falta o carencia de competencias de tipo emocional. Por otro lado, y no de menor relevancia, está las competencias basadas en evidencias científicas y conocimientos teóricos. Para dar pie a esta afirmación, el caso expone que la asistencia de la madre y la hija es regular a los controles de salud. Sin embargo, la niña presenta un apego evitante e infecciones a repetición. Hay un evidente problema de manejo del caso, por parte tanto de la intervención como la gestión de recursos disponibles, de tipo económicos y humanos, hacia la madre y su hija. Pasando por alto el desarrollo psicomotor (que en el caso se encuentra como factor protector por puntaje “normal”), sin indagar en el perfil del desarrollo y en la posible área alterada. Por otro lado, las infecciones a repetición nos llevan a muchas hipótesis, más de alguna no considerada por la enfermera, sea por falta de compromiso o desconocimiento de enfocarlas como potenciales alteraciones, en donde se hubiese llegado al hallazgo de condiciones de vivienda y situación económica de la familia con bastante antelación que en la visita de los estudiantes, con la lactante ya de 12 meses. El manejo hubiese sido bastante más oportuno. Entablamos entonces una directa relación entre el compromiso de la integralidad de las personas y el actuar basado en los conocimientos, para una atención de calidad. Si la enfermera ha pasado por alto los hitos del desarrollo de aquella lactante, si no se ha hecho énfasis en el estilo de apego seguro, en la estimulación de la comunicación, en lo que debiese ya manipular e incorporar la madre, vale decir, desde alimentaciones complementarias paulatinas hasta la higiene del sueño, difícilmente será capaz de empoderarse de su situación y surgir sin que su pequeña esté libre de alteraciones. Por lo que la carencia de competencias se pudiese tomar como casi rayando en lo negligente. 

Confidencialidad: Este tema es un poco más complejo de abordar. A simple vista podríamos decir que fue corrompida la confidencialidad, ya que la enfermera asigna a sus estudiantes a realizar la visita, alterando la relación “enfermera-paciente” de seguimiento y confianza. El tope de este pensar se crea cuando se tiene en cuenta que la enfermera no puede realizar por protocolo una visita domiciliaria que no corresponda a su sector. Por lo que ahora se hace factible mirar el acto de encaminar a que sus alumnos asistan de todas formas, como un modo de no abandonar el caso y a sus integrantes, además de los datos relevantes que entrega una visita en sí. Por otro lado, se puede abordar este constructo en la idea de que al no entablar aún una confianza en la relación terapéutica, claramente está ausente la confidencia, lo que se manifiesta en el desconocimiento de la enfermera de las causas del cambio de asistencia a controles desde su CESFAM correspondiente al actual. Dato rescatado en la visita de los estudiantes. 

Confianza: La enfermera no favorece con su actitud la generación de un vínculo de confianza con la madre, ya que no muestra una disposición que le permita a ésta creer en que quiere y será de ayuda para ella. En el caso presentado, la madre tenía confianza en la institución (CESFAM) donde se atendía y la enfermera buscaba trasladarla a otro centro en donde había tenido una mala experiencia de atención. Por esto restringe la posibilidad de confiar en que su intención es ayudar a la madre. El traslado de la madre y su hija hacia otro CESFAM tiene tanto bases administrativas como de beneficios, por ejemplo, la realización de visitas domiciliarias sólo se puede hacer si la familia pertenece al distrito del CESFAM, por lo cual sería beneficioso para el seguimiento de la familia el traslado a su centro correspondiente. El problema surge si la madre pierda la confianza en ambos CESFAM, lo cual podría generar que ella desista de asistir a los controles de salud, lo que aumentaría la situación de riesgo en la cual se encuentra su hija. Por esto es importante que la enfermera genere confianza en la madre, haciéndole saber que el cambio de CESFAM no es únicamente por razones administrativas, si no que la acción va en directo beneficio de ella y su familia.

Conciencia: En el caso la enfermera del CESFAM XX no es totalmente consciente de las diversas problemáticas de salud que posee la familia y que se deben intervenir, no sólo desde del punto de vista administrativo, buscando soluciones lógicas para el problema, como sería pensar solo en el cambio de la familia al CESFAM que le corresponde por domicilio, sino siendo consciente de que existen otras formas de solucionar el problema, abordando de manera integral la situación de salud de la familia, como sería el cambio de CESFAM, pero más que teniendo un enfoque administrativo, pensando en los beneficios que esto generaría para la situación de salud familiar.

El constructo ético más comprometido en este caso es la confianza. Si bien es cierto la enfermera actúa de forma correcta administrativamente trasladando a la madre y su hija al consultorio que por domicilio le corresponde, ya que esto generaría innumerables beneficios para la familia, el problema está en la forma en que enfermera realiza el traslado. En el caso planteado la enfermera, previo a solicitar el cambio de CESFAM debió ahondar sobre las causas del rechazo que poseía la familia con el centro de salud que por domicilio le corresponde, situación que se basa netamente en la confianza enfermera paciente dentro de la relación terapéutica, esta situación favorecería la comunicación y permitiría dar sentido a la intervención realizada por el profesional enfermero, procurando no perder la confianza que la madre tiene en ellos y favoreciendo así la asistencia de ésta y su hija a los controles de salud, gestionados de manera paulatina con el otro CESFAM, facilitando la integración de esta familia en el nuevo centro del salud y evitando al factor de riesgo que generaría la inasistencia de la madre y su hijas a los controles de salud.

3.4 Propuestas de intervención de acuerdo al diagnóstico de enfermería prioritario, considerando los aspectos éticos implicados.

PARA LA HIJA:

Intervenciones:
  • Generar instancias para favorecer la relación de apego entre madre/hijo, ayudando al aumento de la sensibilidad materna.
Ø  Explicar la importancia de aprender a leer las señales de su hija (llantos, muecas) para poder satisfacer adecuadamente las necesidades que ésta presente.
Ø  Explicar la importancia de la realización de actividades recreativas (juegos) ya                 que es una de las mejores formas de fomentar el apego seguro entre madre/hija.
Ø  Explicar que las actividades que se realicen con la niña sean en lo posible centradas en ella y la madre creando un ambiente tranquilo de intimidad para favorecer el vínculo entre el binomio madre/hija.
Ø  Enseñar a la madre la importancia de acoger a su hija frente a situaciones de estrés, ya que es en estas situaciones donde la niña más necesita demostraciones de afecto tanto físico como psicológico.
Ø  Explicar la importancia el tacto y caricias hacia su hija no solo de estrés sino que también de forma recreacional como la realizaciones de masajes de estimulación, lo cual favorecerá la relación madre/hija.
Ø  Explicar que la contención tanto emocional como física debe ser una conducta constante ya que el fin de esto es crear en la niña una conducta expectante respecto al sentir que estará ahí para ella cuando lo requiera.
  • Realizar evaluación nutricional integral.
Ø  A cargo del profesional de enfermería.
Ø  Nos permite cuantificar el déficit de peso existente en la menor, además de indagar sobre las causas de dicha alteración.
Ø  Inscripción el PNAC, si procede.
  • Fomentar la participación de la abuela materna en los controles de salud.
Ø  Permitir la presencia de la abuela en los controles de salud.
Ø  Entregar información sobre los cuidados que necesita la menor tanto a la madre como a la abuela, para favorecer el cumplimiento de los mismos.
  • Si bien en cierto, para entregar una atención que otorgue todos los beneficios a la menor es necesario trasladarla al CESFAM que le corresponde según domicilio, como profesionales enfermeros no nos podemos quedar con los brazos cruzados frente a la riesgosa situación de salud en la cual se encuentra la lactante, es por esto que creemos relevante comenzar la intervención de la menor lo antes posible en el CESFAM en que se encuentra, mientras se gestiona el traslado paulatino que creemos oportuno realizar a la familia, sin dejar de controlar el estado de la salud de la lactante durante este período de transición.
Indicaciones:
·         Vacunas: tres vírica y neumocócica conjugada.
Ø  A cargo de la enfermera, previa valoración del calendario de vacunas.
·         Indicaciones respectivas a la alimentación.
Ø  Horarios de comida sugerida, tipo y cantidad de alimentación. Considerar el proceso de erupción dentaria lo cual condiciona la consistencia de la alimentación, aumentando esta gradualmente hasta llegar a ser comida blanda pero picada.
Ø  Inserción de la niña a la comida familiar de manera paulatina, según lo permita la rutina de la misma.
Ø  Horario y volumen de leche diario sugerido para la edad.
Ø  Consumo de agua aproximadamente 200 ml/día.
·         Cumplimiento de indicaciones referidas al tratamiento de la displasia luxante de cadera.

Educación:
·         Importancia de la satisfacción de los requerimientos nutricionales para el crecimiento y desarrollo de la menor.
·         Educación sobre el manejo y los cuidados necesarios para el tratamiento de la displasia de cadera, recalcar la importancia de su cumplimiento.
·         Educación sobre técnica de manejo y preparación de alimentos en ausencia de saneamiento completo (higiene y cocción de los alimentos).
  
Derivaciones:
  • Nutricionista, para formular plan de alimentación que logre cumplir con los requerimientos nutricionales de la lactante y así permitir un aumento de peso adecuado para su edad.
  • Médico, para evaluar es estado de displasia luxante de cadera y elaborar un nuevo plan terapéutico según necesidad.
PARA LA MADRE:

Intervenciones:
  • Coordinación con la enfermera del CESFAM al cual se trasladará a la familia.
Ø  Coordinar traslado de forma paulatina, permitiendo la integración de la madre y su hija al nuevo centro de salud.
Ø  Favorecer la comunicación y acogida por parte de la enfermera del otro CESFAM para restablecer la confianza en ellos.
Ø  Apoyo de parte de la enfermera del CESFAM XX a la madre ante la situación de traslado.
  • Escucha activa.
Ø  Tenerla presenta en cada encuentro que se tenga con la madre.
Ø  Busca favorecer la expresión de sentimientos por parte de la madre, para ahondar en las posibles causas de la falta de cuidados del bebé.
Ø  Reconocer F.R psicológicos que pudiese presentar la madre.
  • Seguimiento constante a la familia.
Ø  No desligarnos completamente de la familia durante el traslado, si no intentar favorecer la integración de ésta en su nuevo CESFAM, propiciando así de manera directa el bienestar tanto de la madre como de su hija.
  • La principal intervención que como profesionales enfermeros debemos llevar a cabo en el caso señalado es el acompañamiento, el apoyo, y la escucha activa a esta madre que se encuentra enfrentando una situación difícil, la cual está comprometiendo el cuidado de su hija, afectando de manera directa su salud y bienestar. Muchas veces en la práctica de nuestro quehacer nos vamos a enfrentar a situaciones en las cuales más que verse comprometido el aspecto biológico de las personas a nuestro cuidado, existe una importante alteración en el ámbito psicológico y emocional, el cual afecta directamente todas las esferas que comprenden al ser humano, recordando la visión holística que el profesional enfermero debe tener de las personas atendidas. Es por esto que nuestra principal intervención en el caso, además de la gestión, es el apoyo y acompañamiento de la madre, siendo esta nuestra intervención directa e inmediata para favorecer la salud y el bienestar biopsicosocial de ésta.
Indicaciones:
  • Traslado paulatino al CESFAM que le corresponde por domicilio.
Ø  Coordinación con enfermera del CESFAM al cual se trasladará a la familia para favorecer la acogida de ésta. Intentar que el traslado sea paulatino y asistido, preparando a la madre y su familia frente a esta situación, colaborando a restablecer la confianza de la madre en el otro CESFAM, para asegurarnos de la asistencia de la madre y su hija a los controles de salud.
  • Gestionar integración a programas de protección social.
Educación:
  • Consejerías
Ø  Reinserción escolar: es importante no perder la oportunidad de orientar a la menor sobre la relevancia  de la continuación de sus estudios, no sólo para su bienestar personal, sino también por el de su hija.
Ø  Orientar e informar sobre los beneficios que generaría tanto en ella como en su hija el cambio al CESFAM que por domicilio le corresponde.
  • Educación sobre la importancia de su rol.
Ø  El educar sobre este tema facilitaría el empoderamiento de la menor en su nuevo rol de madre, lo cual beneficiaría directamente su salud y la de su pequeña hija.

Derivaciones:
  • Derivación asistente social.
Ø  Debido a su situación de pobreza y saneamiento básico incompleto, es importante favorecer la entrega de información con respecto a estas temáticas.
Ø  Importante destacar que las derivaciones se seguirán haciendo en el CESFAM XX, hasta que la madre y su hija se inserten de lleno en el otro CESFAM, favoreciendo así el seguimiento durante el periodo de transición a la familia.

3.2   Propuestas para coordinación y manejo del equipo interdisciplinario.

  • Crear instancias para la generación de protocolos para la orientación en caso de dilemas éticos en la atención de las personas y en distintas situaciones.
  • Gestión y coordinación con equipo interdisciplinario de salud del CESFAM a trasladar para entregar información relevante a conocer respecto al caso y para favorecer la integración de la familia al nuevo centro de salud.
  • Capacitar al personal sobre la importancia de las competencias comunicacionales para facilitar la relación enfermera-paciente y de esta forma favorecer las atenciones de salud.
  • Tratar como equipo del CESFAM la importancia de la confianza que depositan los usuarios en las relaciones terapéuticas y en las actitudes que se requieren para fortalecer este principio. 

III.                CONCLUSIÓN.

Luego de expuesta la situación y sus posibles intervenciones, es necesario sintetizar los datos rescatados para futuras experiencias.
Como mencionamos, la enfermería no se sustenta única y exclusivamente en el conocimiento del profesional. Requiere del complemento que proviene de las experiencias, creencias y valores de la persona que está del otro lado, de aquel que acude en búsqueda de cuidados.
Para lograr tener en cuenta cada factor de la persona que nos ayude en la promoción y aquellos factores dignos de atacar es sumamente importante el compromiso por parte del profesional con su paciente y su comunidad. Una eficaz recolección de antecedentes permiten el fiel reflejo del individuo, y una “fotografía instantánea” de su actual situación.
Los valores se definen como aquellos actos que se convierten en hábitos por sus reiterados empleos, y que a su vez, benefician tanto a quien los pone en práctica como a la sociedad, directa e indirectamente. Los cinco constructos analizados en la situación anterior nos dan la pauta de lo que debemos hacer, poseer e incorporar en cada práctica profesional. Incluso más allá, debido a su utilidad en la vida misma. Se muestra en la madre de aquella situación, en donde el conocimiento era el pilar débil que se debía reforzar, y el cual repercutía directamente en la pérdida del bienestar de quien necesitaba de sus cuidados directos: su bebé. Pudiese mostrarse esto como una posible carencia de competencia, en tanto su rol maternal. Y las manifestaciones eran evidentes en la alteración del binomio relacional “madre/hijo”. No caigamos sí en culpar a una u otra persona de manera exclusiva. Si consideramos las relaciones y la interdependencia de cada persona, como ser en sociedad, debemos dejar en claro que una falta de conocimientos de la madre, pudiese provenir de una falta de compromiso y entrega oportuna de información por parte del profesional enfermero.
Por otro lado, y algo que es de bastante frecuencia e impacto en la actualidad, el cumplimiento de metas y seguimiento de protocolos, que en la mayoría de los casos son efectivos; en ciertas instancias empiezan a desplazar el interés y el compromiso, reduciendo los horarios disponibles hacia la atención integral de las personas. Lo cual repercute directamente en la calidad de la praxis y la buena gestión. El delimitar áreas ayuda en temas de organización, pero cada estrategia incorporada en vistas netamente de una mejora de cobertura, en más de un caso pasa a ser un “arma de doble filo” como comúnmente se llama. “Lo que me compete a mí, lo que te compete a ti”. Genera una pérdida en la interacción efectiva como equipo de salud, aumentan las competencias en función de mayores “números” abarcados y menos enfoque en la globalidad de las situaciones. Se cae en una intervención ineficaz, estandarizada. Se pierde el nexo entre el profesional y la confianza que deposita el usuario, y se nubla nuestra meta principal: promoción, prevención, y recuperación de la autonomía de nuestras personas, de nuestra comunidad. Debemos tener “cuidado” entonces, paradójicamente utilizado el concepto, de caer en considerar más las cifras a alcanzar que las comunidad y sus respectivas realidades a abordar.


IV.                BIBLIOGRAFIA.

Torralba, F. (2000) Constructos éticos del cuidar.
Clases de la cátedra “Enfermería del niño y adolescente I”.
Clases de la cátedra “Ética-Bioética”: Valores, Ser de Enfermería, Ética del Cuidado.


lunes, 23 de septiembre de 2013

Taller Ética Cívica

Conclusión fundamentada, planteada a partir de los aspectos teóricos revisados, considerando las siguientes interrogantes:


a) ¿Comparten los principios de la ética cortical propuestos por Adela Cortina?

Si compartimos los principios de la ética cordial propuestos por Adela Cortina, ya que son la base para permitir la autorrealización individual, lo cual se refleja en una convivencia social.
La sociedad nunca podrá ponerse de acuerdo en cuanto a los máximos, ya que cada persona tiene distintas ideas de autorrealización.

b) ¿Agregarían otros principios, cuáles?


Creemos que todos los principios propuestos por Adela Cortina se relacionan con el caso estudiado, excepto el principio de responsabilidad por los seres indefensos no humanos. 

No instrumentalizar a las personas: Toda persona es fin en sí mismo, no un medio para algo, lo cual está directamente relacionado con que no podemos dañarlos, dando origen de esta forma al principio de no maleficencia. 

Al expulsar a las niñas del colegio no se cumple este principio, ya que las personas que rodearon la situación las instrumentalizaron primero porque las dañaron en su integridad moral, les negaron el derecho a educación y finalmente porque las utilizaron llevándolas a representar una mala imagen del colegio (“si se sabe que esto pasó el colegio tendrá un menor prestigio”) 
NO SE LES PUEDE IMPONER UN FIN A LAS NIÑAS, YA QUE ELLAS TIENE DERECHO A ELEGIR SUS PROPIAS METAS. (IMPONIENDO ORIENTACION SEXUAL “ACEPTADA SOCIALMENTE”).
AUNQUE ELLAS QUIERAN VELAR POR SUS INTERESES SIEMPRE ESTARÁN COHARTADAS POR LAS REPRESIONES DE LA SOCIEDAD, LO CUAL NUNCA LES PERMITIRA EXPRESARSE LIBREMENTE YA QUE SUS ACCIONES ESTAN DELIMITADAS POR LO ACEPTADO SOCIALMENTE.

Distribución equitativa de los recursos: (justicia es la primera virtud de los sistemas sociales.). La aspiración a la igualdad es indeclinable. “NINGUN CIUDADANO SE VA A SENTIR TAL EN SU SOCIEDAD, MIEMBRO DE ELLA E IMPLICADO EN ELLA, SI LA SOCIEDAD N MUESTRA INTERÉS POR ÉL, VELANDO POR SUS DERECHOS”. EL CIUDADANO DEPENDE DE LA SOCIEDAD Y VICEVERSA. Compromiso y voluntad de la sociedad para generar cambios de los sistemas actuales. 
Las personas debieran ser capaces de buscar instancias de diálogos “IDEALMENTE”, pero en Chile no existen instituciones que amparen y respalden aquellas instancias (la controversia social solo empieza cuando hay una tragedia).
“Visión cordial: las personas tiene igual dignidad diversas capacidades e identidades, quien no tiene este visión es ciego con las injusticias cometidas a los vulnerables.”

c) ¿Cuáles son las características del (los) principio(s), cuál es su fundamento filosófico? ¿Cómo se aplica(n) a la situación planteada?


Principio de empoderar a las personas:

Se caracteriza por definir que respetar la dignidad humana exige empoderarlos para poder llevar a delante sus proyectos de autorrealización, actuando positivamente para potenciar las capacidades de las personas. La sociedad está obligada, como un mínimo de justicia, a fortalecer ese poder, a empoderarle para que sea sujeto agente de su vida.
Fundamento filosófico: KANT: “EL HOMBRE ES EN SI MISMO UN FIN, NO UN MEDIO” DE MODO QUE TIENE COMO DEBER PROPONERSE COMO FIN AL HOMBRE EN GENERAL. *POLITICA
En las situaciones planteadas no se están respetando el mínimo que es la educación (por la discriminación a la orientación sexual de las alumnas, no siento respetadas sus libertades) para que las alumnas puedan desarrollar sus máximos que es el proyecto de vida buena, justa y feliz.
Por un lado, podemos considerar que la libertad a la orientación sexual no daña en la práctica la integridad de las demás personas, debido a que "nadie es un medio sino que todos son un fin en sí mismos" y la libertad tiene este límite de no dañar a otras personas con sus propios actos, lo que se diferencia del libertinaje.
Además, la sociedad está obligada a empoderarse para respetar los DDHH e incluso las leyes que por sí mismas no garantizan sus conceptos, para así ser agentes de su vida y no pacientes como se podría inferir que las alumnas fueron.

Principio de capacidades básicas y derechos humanos:

Este principio se caracteriza por definir a los derechos humanos son exigencias éticas, que lo componen las libertades de las personas, siendo estas libertades las capacidades, oportunidades y características de las personas.
Además la viabilidad y universalidad de los DDHH dependen de la capacidad para sobrevivir al escrutinio crítico en el razonamiento público, siendo necesario el proceso de aceptabilidad, bajo el cual se espera una más alta adhesión que en la aceptación.
Fundamento filosófico: A PARTIR DE KANT: “NO BASTA CON QUE SE RECONOZCA LA DIGNIDAD DE LA PERSONA Y SE EVITE DAÑARLA, SI NO QUE COMO EL HOMBRE ES UN FIN EN SI MISMO Y SE DEBE HACER TODO LO POSIBLE PARA QUE SE LE VEA COMO FIN, LAS ESTRUCTURAS SOCIALES DEBEN FACILITAR TODO AL HOMBRE PARA QUE SEA UN FIN.” LA SOCIEDAD DEBE FACILITAR QUE CADA UNO SEA AGENTE DE SU VIDA. SE BASA FUNDAMENTALMENTE EN EL VALOR DE LA LIBERTAD HUMANA, Y ESTA ES CAPACIDAD PARA QUE EL PROPIO HOMBRE AGENCIE SU VIDA.
"Las capacidades potenciadas con las herramientas nos llevan a desarrollar el máximo", entendiéndose en este caso a las capacidades como el mínimo del acceso a la educación, a las herramientas como los DDHH y las leyes que debiesen garantizar el acceso a la educación y la libertad, y al máximo como el proyecto de vida buena, justa y feliz.
Para que esto ocurra la sociedad debe entregar las herramientas para hacer valer los DD.HH, para lo cual la sociedad debe ser pluralista, lo cual no se da en la sociedad chilena, ya que pese a que CHILE SE DEFINE CONSITUCIONALMENTE COMO UNA SOCIEDAD PLURALISTA, LA SOCIEDAD NO LO DEMUESTRA EN EL ACTUAR, LO QUE SE EVIDENCIA EN ESTE CASO CON LA DISCRIMINACIÓN.
Por lo tanto, en estos casos las capacidades no están potenciadas por los DDHH y leyes que debiesen garantizar la educación y la libertad.
Al mismo tiempo, se podría inferir que los DDHH como normas morales no han sido internalizados por los participantes de estos casos bajo el proceso de aceptabilidad ni aceptación, ya que tanto por los profesores que no respetan los DDHH y leyes como también por las alumnas que supuestamente no exigen su cumplimiento.
Por otro lado, “hay que distinguir entre los valores que son favorecidos en una sociedad de forma dominante y los valores para los que cabe esperar una más amplia adhesión cuando se permite una discusión amplia”. Los valores aceptados socialmente son los verdaderamente respetados (la sociedad acepta como valores las mayorías, quedando las minorías excluidas, lo que demuestra que Chile no es una sociedad pluralista) (EJ: LEY ZAMUDIO – DD.HH) SOLO EXISTE UNA AMPLIA DISCUSIÓN CUANDO LOS VALORES SON MARCADOS POR UNA TRAGEDIA.

Principio de la participación dialógica de los afectados:

Este principio se caracteriza por referirse a tener en cuenta la opinión de los directamente afectados en la situación y que en la medida de los posible la expresen a través del dialogo. Es decir, exige la participación ciudadana, ya que es desde allí donde se toman las decisiones que dirigirán directrices para formular nuevas leyes. Aquí se incluyen los derechos de libertad de expresión y discusión tomándose como un factor de desarrollo, validándose en que los mejores intérpretes de algunas necesidades que carezcan de asistencia son los propios afectados. De esto se desprende que no se puede legislar sin tomar en cuenta a los protagonistas.
Fundamento filosófico: KANT: EN FUNCION DE LA IGUALDAD DE CAPACIDADES, TODOS TENEMOS LA MISMA DIGNIDAD Y NADIE ES UN MEDIO PARA ALGO.
Se relaciona con el principio anterior en el sentido de que lo ideal para legislar sobre ciertos temas es tener la opinión de las personas afectadas en ese ámbito, pero como dijimos anteriormente en la actualidad no hay instituciones que los amparen al momento de exponer sus problemáticas.

d) ¿Qué se puede reflexionar en relación a los principios mínimos y la realidad contemporánea? ¿Cuáles mínimos consideran indispensables alcanzar, y cómo?


En la actualidad (año 2013) en Chile existen leyes que garantizan la educación y la no discriminación y DDHH que garantizan la educación y la libertad. Sin embargo, en la práctica los DDHH no garantizan sus mínimos si no existe un proceso de aceptabilidad ni aceptación al derecho a la educación y a la libertad, e incluso las leyes no garantizan los mínimos de educación y de no discriminación si estos procesos no están presentes en la sociedad.
Por otro lado, en la realidad contemporánea se puede observar que existe un límite moral sobre la orientación sexual, lo que define que la orientación sexual homo o bisexual genera un daño moral y a las buenas costumbres. Sin embargo se podría inferir que la conducta de estas alumnas procuraría no agredir estos límites, ya que actuaron fuera de las instituciones educacionales que tienen sus propios valores y normas morales.

Además hay que considerar:
El límite entre libertad y libertinaje: la libertad termina donde empieza la libertad del otro.
Límites propios
Transgeneracional: las generaciones actuales han
Heterogeneidad: no existe un pensamiento establecido que rija lo moralmente aceptado (la sociedad acepta como valores las mayorías, quedando las minorías excluidas).

lunes, 9 de septiembre de 2013

Ser de enfermería

Hemos de partir con definiciones tales como “ontología”, la cual alude al estudio del ser, donde nos dice que cada cosa, animal, concepto o persona posee un “ser”, el cual es transcendental al objeto mismo.
En las personas por ejemplo, este “ser”, es un tipo de “sustancia vital”, el cual se manifiesta de nuestras acciones y dan perfiles de nuestra personalidad.
Ahora, y como se ha planteado previamente, la enfermería como disciplina también posee un ser, y este es el cuidado.
Sabemos que la práctica de la enfermería no es algo nuevo y que ha pasado por distintos cambios, adaptaciones y  contextos. Pero algo es seguro, el hilo conductor de esta disciplina siempre ha sido, es y será el cuidado.
En términos netamente denotativos, el cuidado se relaciona con conceptos tales como: “atender, velar, mimar, esmero, asistir….” En donde se esclarece, a grandes rasgos, la necesidad de vocación para una buena ejecución.
Estos conceptos son parte de la enfermería, y por ende también del cuidado, pero se debe dejar en claro que aunque pertenezcan a su definición, valga la redundancia, no lo definen por completo.
El cuidado es todo lo anterior, pero a su vez mucho más, es saber, amor, preocupación (…).
En la literatura, Watson, autora de la teoría del cuidado humanizado, plantea que el cuidado es el fundamento de la ciencia humana en la enfermería, teniendo como eje central al mismo y entendiéndolo como un real interés en brindar protección, promoción de la vida y la dignidad, en donde a través del logro de la satisfacción de las necesidades se otorga y se aspira al bienestar tanto de quien brinda como quien recibe este cuidado.
Hubo alguna vez una frase a nuestro parecer bastante asertiva: “ el curar es limitado, el cuidar es infinito.” Debemos entonces comprender y enfatizar lo necesario y complementario que es el cuidar respecto al curar, siendo este primero un manifiesto que repercute en cada esfera del ser humano de manera inagotable y como un fiel acompañante del que requerimos en cada uno de nuestros ámbitos.
Por otro lado, debemos plantear la idea de un apoyo en marcos legales en pro de velar por el bienestar de las personas con quienes trataremos, instalando y esclareciendo términos de la esfera de la  ética, plasmándolas en papel y nuevas leyes, además de garantizarlas en su cumplir, lo cual tiene directa relación con nuestras intenciones y modo de actuar. Bajo este alero nace “la ética del cuidado”, como aquel apoyo buscado para perfeccionar el actuar y la conducta necesaria en esta disciplina. La ética del cuidado se enmarca en 5 constructos básicos: “compasión, competencia, conciencia, confidencia y confianza”, siendo esta ultima la virtud que se establece cuando se logran alcanzar  y emplear las anteriores.

Por todo lo anterior, creemos que nuestra meta como estudiantes de enfermería es lograr entender e internalizar el concepto del cuidado como algo esencial en nuestro quehacer diario, pudiendo reflejar el ser de enfermería en nuestra practica profesional.

lunes, 26 de agosto de 2013

Taller: Cosmovisión - Interculturalidad - Salud

1. Conceptos de interculturalidad y cosmovisión:

Interculturalidad

La interculturalidad, es un proceso de comunicación e interacción horizontal entre personas y grupos culturalmente diferenciados donde no se permite que un grupo esté por encima del otro, favoreciendo en todo momento el diálogo respetuoso, horizontal y la convivencia. En las relaciones interculturales se establece como principio el respeto a la diversidad y el enriquecimiento mutuo. No están exentos los conflictos, sin embargo, estos pueden resolverse mediante la generación de contextos de horizontalidad para la comunicación, el acceso equitativo y oportuno a la información pertinente y culturalmente adecuada, (incluso, a través de un lenguaje común) la búsqueda de la concentración con equidad, el respeto a los derechos y la sinergia. Es importante aclarar que la interculturalidad no se refiere tan solo a la interacción que ocurre a nivel geográfico y lingüístico, sino también, en cada una de las situaciones en las que se presentan diferencias respecto a la forma de interpretar el mundo, es decir, diferencias de cosmovisiones.

Cosmovisión

Cosmovisión o "visión del mundo"; es una imagen o figura general de la existencia, realidad o "mundo" que una persona, sociedad o cultura se forman en una época determinada; y suele estar compuesta por determinadas percepciones, conceptuaciones y valoraciones sobre dicho entorno.
A partir de las cosmovisiones, los agentes cognitivos (sean esas personas o sociedades) interpretan su propia naturaleza y la de todo lo existente, y definen las nociones comunes que aplican a los diversos campos de la vida, desde la política, la economía o la ciencia hasta la religión, la moral o la filosofía.


2. Aspectos culturales relevantes en los eventos vitales: salud, enfermedad y muerte en distintas culturas y/o a lo largo de la historia de la humanidad:

Mayas
Enfermedad: Desequilibrio que se puede manifestar a través de sintomatología física, emocional y de carencias, uno se enferma si no tienes bienes. 

Miskitu
Enfermedad: originada por la posesión espiritual aunque puede ser resultado de la magia, el envenenamiento o la intrusión de un ser espiritual en el cuerpo humano.
Todo contacto entre humanos y espíritus que ocurra sin el control adecuado, resulta en enfermedad (posesión espiritual), en la forma de una afección física, emocional o mental. 
Salud: para mantener la restauración de la salud requiere de la expulsión del espíritu y la adopción de medidas que prevengan su reingreso en el cuerpo del paciente. 
Muerte: jamás es una ocurrencia natural, está siempre causada por una posesión espiritual.

Mapuches 
Salud – enfermedad: resultado de un equilibrio o desequilibrio psico- biológico – espiritual, la enfermedad proviene de una trasgresión de normas morales o sociales. 
Enfermedad: 
Resulta de un encuentro con un ente espiritual, enviado por el agresor a través de la comida, la ropa o las huellas del enfermo. 
El ambiente en su conjunto afecta a la persona, la presencia de una enfermedad se puede detectar de varias maneras, no es solo la presencia o ausencia del dolor, este es la maduración de la enfermedad que ha ingresado en la vida del individuo. 
Es un ente vivo que ingresa hasta el organismo de la persona, se alimenta de ella y se desarrolla mientras la persona se debilita y estas enfermedades son consecuencia de una transgresión a las normas del universo de un individuo o de un integrante de su familia, ya que el cuerpo no es una entidad cerrada, por lo que la transgresión de uno puede afectar a los demás. 
La causa de la enfermedad proviene del comportamiento violatorio del individuo o miembro de la familia.

Quechua 
Enfermedad: Se dividen en dos categorías: Los males del frío y los males del calor, los cuales a su vez tienen sub divisiones relacionadas con el aire, el ambiente y la atmósfera. 

Aymaras
Enfermedad: resultado de la pérdida del equilibrio de la estabilidad en las relaciones entre el hombre y la naturaleza. 
Las prácticas de la medicina indígena fundamentalmente están dirigidas a restablecer este equilibrio. 


3. Análisis del significado de la cosmovisión respecto a los eventos vitales y su relación con la dimensión moral de los integrantes de los diferentes grupos culturales:

Miskitu
Lo moral, si no seguían las normas respecto al contacto físico con los seres espirituales, estos recibían un castigo de cualquier tipo. En su vida cotidiana al extralimitarse lo permitido, la impulsividad es castigada por espíritus, por transgredir sus principios. Pérdida del equilibrio naturaleza-espiritual-humano. 

Mapuches 
Hay dos formas de transgredir las normas morales, ambas conllevando a enfermarse. A) cuando yo transgredo las normas, lo cual hace susceptible a la enfermedad tanto a mí y a mi entorno familiar y comunitario, B) cuando la enfermedad cae específicamente en mi, debido a un mal enviado por alguien externo, donde quien queda susceptible a recibir el “castigo divino”, sería el autor del envío y su familia. 

Quechua 
La consecuencia de una enfermedad no se ve directamente relacionada con la transgresión de una norma, puesto que se asocian a elementos físicos. Por otro lado la recuperación, si se asocia a la necesidad de ejercer una virtud en la persona para poder restablecer la salud, como por ejemplo la humildad, dando ofrendas para esta.

Aymaras 
Se ve lo correctamente moral, en la relación armoniosa entre la naturaleza y el hombre. Por lo tanto en la sociedad actual todos estaríamos enfermos, ya que nadie cumple a cabalidad con el cuidado de la naturaleza (alteraciones del ecosistema)

Ngöbe
Ellos como cultura, le asignaban una gran importancia a la menarquia en la mujer, como inicio de la vida adulta, necesitando pasar por ciertos ritos para que socialmente sea aceptando como un ser que fue purificado. Sino cumplía con el rito, transgrede con la norma social establecida de su cultura.

Mayas 
La falta de bienes y estar triste te hace susceptible a ser enfermo por lo que visto hoy en día se producía una segregación social. 


4. Reflexión sobre experiencias morales y personales y/o relacionadas con el cuidado de enfermería:

La mayoría de los integrantes de nuestro grupo tuvimos la oportunidad de tener práctica clínica en el consultorio de Casablanca. Si bien no es una diferencia étnica, si existe una diferencia cultural en cuanto a costumbres, creencias, formas de enfrentar la salud/enfermedad, y en general una forma de vivir, es decir una diferente cosmovisión.
Esto nos hace reflexionar sobre la gran diversidad cultural que puede existir en un mismo lugar geográfico, fenómeno que se relaciona directamente con la atención y los cuidados que como profesionales enfermeros otorgamos a la persona, familia y comunidad.
Por ejemplo, llega a un control crónico el Sr. XX, quien refiere dolor en su rodilla derecha, de una evolución de 3 meses, pero que para él no es lo suficientemente importante como para consultar con un médico. Al indagar sobre su rutina diaria nos cuenta que todos los días alimenta a sus animales y limpia sus corrales, luego de esto el dolor se intensifica, llegando a ser insoportable. Al recomendar el cese de esta actividad, él se niega, ya que es una costumbre que mantiene desde pequeño y que lo hace feliz.
Frente a esta situación como enfermeros debemos ser capaces de respetar la cultura y las costumbres de la persona atendida, no imponiendo de manera arbitraria la solución al problema, sino encontrarla en conjunto, intentado llegar a un consenso que le permita al Sr. XX mantener sus costumbres, pero favoreciendo el control de su dolor. En este caso, después de una larga conversación se llegó al acuerdo de referir a consulta con médico, para que este estudie el dolor y le dé solución para permitir a la persona atendida mantener sus hábitos, pero con un aumento importante de la calidad de vida.