lunes, 9 de septiembre de 2013

Ser de enfermería

Hemos de partir con definiciones tales como “ontología”, la cual alude al estudio del ser, donde nos dice que cada cosa, animal, concepto o persona posee un “ser”, el cual es transcendental al objeto mismo.
En las personas por ejemplo, este “ser”, es un tipo de “sustancia vital”, el cual se manifiesta de nuestras acciones y dan perfiles de nuestra personalidad.
Ahora, y como se ha planteado previamente, la enfermería como disciplina también posee un ser, y este es el cuidado.
Sabemos que la práctica de la enfermería no es algo nuevo y que ha pasado por distintos cambios, adaptaciones y  contextos. Pero algo es seguro, el hilo conductor de esta disciplina siempre ha sido, es y será el cuidado.
En términos netamente denotativos, el cuidado se relaciona con conceptos tales como: “atender, velar, mimar, esmero, asistir….” En donde se esclarece, a grandes rasgos, la necesidad de vocación para una buena ejecución.
Estos conceptos son parte de la enfermería, y por ende también del cuidado, pero se debe dejar en claro que aunque pertenezcan a su definición, valga la redundancia, no lo definen por completo.
El cuidado es todo lo anterior, pero a su vez mucho más, es saber, amor, preocupación (…).
En la literatura, Watson, autora de la teoría del cuidado humanizado, plantea que el cuidado es el fundamento de la ciencia humana en la enfermería, teniendo como eje central al mismo y entendiéndolo como un real interés en brindar protección, promoción de la vida y la dignidad, en donde a través del logro de la satisfacción de las necesidades se otorga y se aspira al bienestar tanto de quien brinda como quien recibe este cuidado.
Hubo alguna vez una frase a nuestro parecer bastante asertiva: “ el curar es limitado, el cuidar es infinito.” Debemos entonces comprender y enfatizar lo necesario y complementario que es el cuidar respecto al curar, siendo este primero un manifiesto que repercute en cada esfera del ser humano de manera inagotable y como un fiel acompañante del que requerimos en cada uno de nuestros ámbitos.
Por otro lado, debemos plantear la idea de un apoyo en marcos legales en pro de velar por el bienestar de las personas con quienes trataremos, instalando y esclareciendo términos de la esfera de la  ética, plasmándolas en papel y nuevas leyes, además de garantizarlas en su cumplir, lo cual tiene directa relación con nuestras intenciones y modo de actuar. Bajo este alero nace “la ética del cuidado”, como aquel apoyo buscado para perfeccionar el actuar y la conducta necesaria en esta disciplina. La ética del cuidado se enmarca en 5 constructos básicos: “compasión, competencia, conciencia, confidencia y confianza”, siendo esta ultima la virtud que se establece cuando se logran alcanzar  y emplear las anteriores.

Por todo lo anterior, creemos que nuestra meta como estudiantes de enfermería es lograr entender e internalizar el concepto del cuidado como algo esencial en nuestro quehacer diario, pudiendo reflejar el ser de enfermería en nuestra practica profesional.