Hemos de partir con definiciones tales como “ontología”, la cual
alude al estudio del ser, donde nos dice que cada cosa, animal, concepto o
persona posee un “ser”, el cual es transcendental al objeto mismo.
En las personas
por ejemplo, este “ser”, es un tipo de “sustancia vital”, el cual se manifiesta
de nuestras acciones y dan perfiles de nuestra personalidad.
Ahora, y como se
ha planteado previamente, la enfermería como disciplina también posee un ser, y
este es el cuidado.
Sabemos que la
práctica de la enfermería no es algo nuevo y que ha pasado por distintos
cambios, adaptaciones y contextos. Pero
algo es seguro, el hilo conductor de esta disciplina siempre ha sido, es y será
el cuidado.
En términos netamente denotativos, el cuidado se
relaciona con conceptos tales como: “atender, velar, mimar, esmero, asistir….”
En donde se esclarece, a grandes rasgos, la necesidad de vocación para una
buena ejecución.
Estos conceptos
son parte de la enfermería, y por ende también del cuidado, pero se debe dejar
en claro que aunque pertenezcan a su definición, valga la redundancia, no lo
definen por completo.
El cuidado es todo
lo anterior, pero a su vez mucho más, es saber, amor, preocupación (…).
En la literatura, Watson,
autora de la teoría del cuidado humanizado, plantea que el cuidado es el
fundamento de la ciencia humana en la enfermería, teniendo como eje central al
mismo y entendiéndolo como un real interés en brindar protección, promoción de
la vida y la dignidad, en donde a través
del logro de la satisfacción de las necesidades se otorga y se aspira al
bienestar tanto de quien brinda como quien recibe este cuidado.
Hubo alguna vez
una frase a nuestro parecer bastante asertiva: “ el curar es limitado, el
cuidar es infinito.” Debemos entonces comprender y enfatizar lo necesario y complementario
que es el cuidar respecto al curar, siendo este primero un manifiesto que
repercute en cada esfera del ser humano de manera inagotable y como un fiel
acompañante del que requerimos en cada uno de nuestros ámbitos.
Por otro lado,
debemos plantear la idea de un apoyo en marcos legales en pro de velar por el
bienestar de las personas con quienes trataremos, instalando y esclareciendo
términos de la esfera de la ética,
plasmándolas en papel y nuevas leyes, además de garantizarlas en su cumplir, lo
cual tiene directa relación con nuestras intenciones y modo de actuar. Bajo
este alero nace “la ética del cuidado”, como aquel apoyo buscado para
perfeccionar el actuar y la conducta necesaria en esta disciplina. La ética del
cuidado se enmarca en 5 constructos básicos: “compasión, competencia,
conciencia, confidencia y confianza”, siendo esta ultima la virtud que se
establece cuando se logran alcanzar y
emplear las anteriores.
Por todo lo
anterior, creemos que nuestra meta como estudiantes de enfermería es lograr
entender e internalizar el concepto del cuidado como algo esencial en nuestro
quehacer diario, pudiendo reflejar el ser de enfermería en nuestra practica
profesional.